Gracias por la aclaración, Isócrates. Favor con favor se paga. Le diré cuál era el estado del clavo al que se refería el señor S, a quien cito textualmente: “le quité un clavo oxidado que tenía incrustado en la cara”. Oxidado. Normalmente, los clavos utilizados como metralla en artefactos explosivos no están oxidados; no extraña, en cambio, que lo estén los que son arrancados de los asientos y de otras piezas del tren por efecto de la explosión.
Veamos el significado de la palabra “metralla”. Puede referirse a los elementos metálicos que se introducen en determinados artefactos explosivos, a los fragmentos en que se divide el artefacto al estallar o a los desechos o fragmentos metálicos provocados por un estallido en un determinado lugar provisto de ese tipo de materiales.
Las lesiones mecánicas pueden producirse por “el efecto propulsivo de la explosión, que lanza múltiples objetos procedentes del agente explosivo, de su continente o del lugar de la explosión (trauma directo). En otras ocasiones las lesiones se producen porque la víctima es proyectada contra planos resistentes (trauma indirecto). Muchas de estas heridas pueden ser muy lacerantes y algunas de ellas pueden llegar a ser tan severas que son capaces de ocasionar la amputación total o parcial de miembros y aún la apertura de cavidades, provocando la evisceración de órganos abdominales o torácicos.
Dentro de las lesiones mecánicas se pueden considerar las lesiones por metralla. Esta se puede definir como cualquier tipo de objeto perteneciente o no al artefacto explosivo (proyectiles que se derivan del propio artefacto explosivo u objetos que se encuentran alrededor o cerca del mismo) y que es proyectado gracias a la energía desprendida por la explosión”.
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1135-76062002000100004&script=sci_arttext&tlng=es(no sé hacer más corto el enlace, lo siento).
El mismo señor Prieto (el mismísimo señor Prieto) afirma en el artículo que anteriormente he citado que algunas de las lesiones observadas entre los heridos por los atentados del 11 M correspondían a “traumatismos mecánicos debidos a elementos procedentes directamente del artefacto explosivo o del entorno”. No indica, ni siquiera, que esos elementos procediesen del interior del artefacto explosivo. Y usted al señor Prieto le tiene mucha fe, ¿no es cierto?
Todo parece indicar que en los artefactos que estallaron el maldito 11 M no había metralla, en el sentido de “fragmentos metálicos introducidos dentro del artefacto explosivo”. Si las bombas que explotaron hubiesen tenido la metralla que tenían las apócrifas, el resultado hubiese sido distinto. Y la señora Baladía hubiese sido la primera en percatarse de ello.
El señor S no mentía. Ni ninguna de las otras víctimas. ¿Afirma usted que miente la señora Baladía? Es un poco arriesgado, ¿no le parece?
"Me ocupo lo menos posible de política. Sólo me ocupé de ella durante la dictadura, pero aquello no era política, era ética" (Jorge Luis Borges, citado por Leonardo Sciascia)